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Convierte la preocupación en adoración...y colócate en posición
 de alabanza

"Invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos."

Salmo 18:3

En 2 Crónicas leemos que el pueblo de Dios estaba a punto de ser atacado por un gran grupo de enemigos. No había esperanza humana alguna en ganar esa guerra. Requería de un milagro, y los milagros sólo proceden de una fuente.

Cuando estamos frente a una batalla, buscamos cualquier ayuda que podamos encontrar. Compramos música que nos levante el ánimo, leemos libros escritos por autores llenos de fe y hasta usamos indumentaria cristiana para que el enemigo sepa de qué lado estamos (como que si ya no lo supiera.) Pero, aún así, dejamos de hacer una cosa que Dios realmente está esperando que sus hijos hagan—Él quiere que inmediatamente abandonemos todos nuestros recursos terrenales y empecemos a esperar en sus milagros.

Algunos dicen que los milagros no se llevan a cabo hoy en día—de ninguna manera puedo estar de acuerdo. Todo el tiempo suceden a nuestro alrededor, pero muchas veces estamos sumergidos en nuestros problemas como para ver la provisión milagrosa de Dios. Él ha sido, es y siempre será, un Dios de milagros. Debemos dejar de tratar de hacer que su Palabra se materialice y en su lugar debemos permitir que Él realice sus obras maravillosas. Debemos dejar de PREOCUPARNOS y empezar a ADORAR porque su Palabra claramente dice que su respuesta llega.

2 Crónicas 20 es un buen ejemplo. Sin esperanza en lo natural, los líderes y el pueblo pudieron haberse quedado sentados y simplemente esperar morir—pero no lo hicieron. Lee el capítulo. Ellos inmediatamente comenzaron a adorar y a esperar en Dios. Convirtieron su preocupación en adoración y casi inmediatamente después recibieron el VERDADERO PLAN DE BATALLA de Dios. En 2 Crónicas 20:17, les dice que se queden quietos en sus puestos y que vean la salvación del Señor que está con ellos. Les dice que no tengan miedo, ni que desmayen pero que salgan contra el enemigo porque el Señor está con ellos.

No tuvieron tiempo de reunirse para una junta o para votar. En ese entonces esta fue su prueba... ¿se preocuparían mucho o adorarían a Dios de acuerdo a la promesa? Fallamos en esto tantas veces. Dios nos promete algo, y sólo hemos esperado un poco y ya nos empezamos a preocupar. ¡Qué malgasto! Si Dios lo ha declarado, Él lo cumplirá. Pero no queremos adorar hasta no ver. Queremos ver para creer.

¡Oh pueblo de Dios, levanta tus manos en rendición a un Dios que es digno, ya que siempre hace eso por ti de este lado de la eternidad! ¡Convierte tu preocupación en adoración!

Luego ubícate—en el lugar en el cual debes estar—y quédate firme allí. Colócate en el lugar de la victoria y NIÉGATE A QUITARTE DE ALLÍ. Muchas veces perdemos la batalla porque vamos de adelante hacia atrás y nos situamos en un lugar aquí y luego allá. No seas de doble ánimo. Encuentra tu lugar, quédate en tu puesto, y comienza tu tarea. Esa tarea es la ALABANZA.

Satanás odia la alabanza. La quiere para él, y ciertamente no quiere que Dios la reciba. Así que dale a Dios una doble porción de tu alabanza y sé doblemente molesto para el enemigo.

En 2 Crónicas 20:21, se juntaron y designaron a los que irían al frente del ejército para cantar al Señor y alabar el esplendor de su santidad. Cuando empezaron a alabar, Dios empezó a colocar emboscadas contra el enemigo y los derrotó a todos. Todo lo que se necesitó fue un plan, la voluntad de quedarse quietos, y los cantos de alabanza sobre toda la tierra.

No importa qué clase de batallas tengas que enfrentar, saldrás victorioso si CONVIERTES TU PREOCUPACIÓN EN ADORACIÓN Y TE COLOCAS EN POSICIÓN DE ALABANZA.

Oración:

Padre Dios, muchas veces tratamos de diseñar un plan que nos libre de las batallas que enfrentamos, pero durante todo ese tiempo Tú estás hablando a nuestros corazones diciéndonos que encontremos un lugar donde quedarnos quietos y llevemos a cabo el plan que tienes para nosotros.

Perdónanos por todo el tiempo que perdemos en preocuparnos. Ayúdanos a aquietar nuestros corazones y, en una actitud de adoración, simplemente llegar a Ti. Tu Palabra enseña que Tú nos darás un plan y que este no fallará. Ayúdanos a ser adoradores en lugar de "preocupadores", y eleva nuestras alabanzas a Ti en todo tiempo.

Gracias por la victoria que es nuestra en Cristo Jesús.

En el nombre de Jesús,

¡Amén y amén!

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