Las cosas no
siempre son lo que parecen
Les contó otra
parábola: "El reino de los cielos es como un
grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
Aunque es la más pequeña de todas las semillas,
cuando crece es la más grande de las hortalizas y
se convierte en árbol, de modo que vienen las aves
y anidan en sus ramas."
Mateo 13:31-32

El invierno pasó
muy lentamente, pero la primavera finalmente llegó
a nuestro nuevo hogar. El jardín consistía de
barro rojizo, rocas, mala hierba y unos cuantos
retoños de cebollas. La casa, en las cercanías de
las colinas de Tennessee, fue una gran bendición,
pero el precio no incluía la
"jardinización".
Trabajábamos día
tras día, recogiendo piedras de lo que algún día
sería nuestro jardín. Después de unas semanas de
trabajo y planeación, sembramos y quitamos y
volvimos a sembrar los pocos arbustos y matas que
tenía el terreno. Tomó mucho esfuerzo y
consideración convertir el desastre con el que
empezamos en algo estéticamente agradable, pero con
el tiempo pudimos ver los frutos de nuestra labor.
Una tarde pasaron
dos hombres vendiendo arbolitos. El árbol de peras,
Bradford, es uno muy hermoso, florece varias veces
durante el año y cada vez lo hace con diferentes
colores. Es muy popular por lo que decidimos comprar
dos para agregar un poco de belleza a nuestro
jardín. Estos árboles no eran unas ramas
pequeñitas sino árboles ya desarrollados que
probablemente tendrían unos dos metros de alto o
más. Aquí en Tennessee compramos árboles
grandes... Somos muy impacientes para esperar a que
crezcan de pequeñas semillas. Finalmente, nuestra
casa se convertía en un verdadero hogar y al
presente ya contamos con grama y algunos árboles.
Una tarde cayó una
terrible tormenta con fuertes vientos. Cual sería
mi sorpresa cuando mi hijo entró a la casa y me
contó que los vientos habían arrancado de cuajo,
uno de los árboles de peras. Al principio creí que
era una broma pero por su mirada pronto me di cuenta
que debería investigar.
Y sí, el viento de
alguna manera había arrancado uno de los árboles.
No había forma de volverlo a sembrar porque algunas
raíces se habían quedado en la tierra. No había
nada más que hacer, sólo usarlo como leña en la
chimenea.
El invierno llegó
otra vez, y luego la primavera. Casi siempre riego
las plantas temprano en la mañana antes que el sol
esté muy fuerte. Así que un día cuando regaba,
noté algo en el lugar donde había estado sembrado
el árbol. Era una ramita muy frágil que salía de
la tierra. Era pequeñita pero muy verde y
saludable. Hasta tenía unas cuantas hojitas. El
verano pasado, no le había dado tiempo a mi esposo
sacar las raíces que habían quedado y me llené de
alegría porque todavía había vida y esa pequeña
rama era todo lo que necesitaba ver para saber que
algo iba a crecer si solamente esperábamos un poco.
Hoy que salíamos
de la casa mi esposo hizo un comentario acerca de
ese árbol. Es único porque el tronco es corto pero
está lleno de hojas y lleno de vida y tan hermoso
como cualquier otro árbol del vecindario.
Mi punto... lee
otra vez el versículo. Las cosas en la vida no
siempre son lo que parecen ser. En el mercado puedes
buscar y escoger la fruta mayor pero puede estar
podrida por dentro. O puedes escoger la menor y
estar exquisita. A menudo... las cosas no son lo que
parecen.
Los vecinos de
nuestra subdivisión no podían entender porque
cuidábamos y abonábamos esa pequeña rama como a
las demás plantas y flores que teníamos. Ahora,
sus comentarios son como éste... "no está tan
mal como se veía".
La vida de esa otra
persona que tú secretamente deseas, talvez no sea
lo que parece. Ese automóvil al que no le quitas el
ojo no es lo que parece. La promoción en el trabajo
que no recibiste, no era lo que parecía. Ese amigo
o amiga que te traicionó, no era quien parecía
ser.
Es importante que
nos dejemos guiar por el Espíritu Santo en todo.
Creo que la mayor parte del tiempo decidimos por
nosotros mismos a menos que sea algo de vida o
muerte. Dios quiere que lleguemos a Él y que
escuchemos mientras nos habla verdad. Cuando Él
hace eso veremos el presente atrás y miraremos
hacia el futuro. Veremos a través de las mentiras y
cortinas de humo, y hallaremos la verdad.
No te des por
vencido, porque en cualquier asunto que te hayas
metido, no resultará como crees. Dios acostumbra a
hacer cambios de última hora, así que no sabes
cuál será el resultado final. Si confías en Él y
sabes que sólo planifica lo mejor para ti, entonces
confiarás en Él plenamente, sin importar lo que
tus ojos puedan ver. Creo que si realmente nos
sometemos a Dios, permitirá que veamos a través de
sus ojos, y cuando lo hagamos, veremos su perfecta
voluntad en nuestras vidas, y en las vidas de
aquellos que amamos.
Echa otro vistazo a
tu alrededor... las cosas no son como parecen.

Oración:
Padre Dios venimos
a Ti en el nombre de Jesús y te agradecemos porque
tu Palabra y tus caminos son sencillos. Tú nos
hablas al levantarnos y al acostarnos. Tú caminas
con nosotros y hablas con nosotros porque somos tus
hijos. Algunas veces fallamos al reconocer tu voz y
tu presencia. Perdónanos.
Te pedimos que nos
ilumines con Tu verdad. Muchas cosas no son lo que
parecen ser. Necesitamos que tu sabiduría y
conocimiento obren en nosotros y sabemos que tu
Palabra promete darlos a quien lo pide. Te
agradecemos anticipadamente.
Ayúdanos a no
fijarnos en las vidas de los demás porque al
hacerlo pasamos por alto las bendiciones en nuestras
propias vidas. ¡Eres tan generoso Padre! Eres
nuestro proveedor y queremos agradecerte todo lo que
haces por nosotros y todo lo que estás haciendo en
nosotros.
En el nombre de
Jesús,
¡Amén y amén!