
*(hijos de Anak,
parte de la raza de los gigantes)
Como padezco una
enfermedad crónica que me mantiene entre andadores
y sillas de ruedas, de vez en cuando me enfrento con
algo a lo que he dado en llamar "el síndrome
del saltamontes". Muchas personas han padecido
este mal a lo largo de su vida.
De acuerdo con las
Escrituras, del pueblo de Israel salieron espías a
explorar la tierra prometida. Se aventuraron para
echar un vistazo alrededor y aunque la tierra era
rica y abundante como nunca antes habían visto,
fueron incapaces de verla detenidamente. ¿Por qué?
Porque inmediatamente su enfoque se centró en el
enemigo. Cuanto más contemplaban al oponente, éste
más fuerte se volvía. Pronto, se esfumó su fe en
Jehová quien los había liberado de la esclavitud
de Egipto, y con ella su capacidad para creer que
podían conquistar y poseer la tierra.
Sufrían del
"síndrome del saltamontes". Ya no se
vieron como guerreros valientes o como el pueblo
escogido de Dios, sino como saltamontes. Ellos
mismos así se llamaron. Los saltamontes son unos
pequeños insectos casi inofensivos que al saltar
rápidamente, se escapan de que los aplastemos. Su
confianza en Dios y en ellos mismos como hijos de
Dios, se evaporó prontamente. Lo extraño fue que
se convencieron que sus oponentes los veían tal
como ellos se veían y pueden haber tenido razón.
Como un ejemplo,
veamos mi situación actual. Mi pie izquierdo y mi
mano derecha están lesionados. Lesiones bilaterales
como éstas son devastadoras porque se pierde el
balance y es muy difícil permanecer parado sobre un
solo pie. Puedo escoger llamarme
"discapacitada" o decir que padezco una
molestia temporal. Puedo decir que soy incapaz de
hacer algo porque enfrento grandes obstáculos o
puedo decir, "todo lo puedo en Cristo que me
fortalece". Para estos saltamontes todo parece
mayor que ellos mismos. El hijo de Dios ve a Dios en
medio de todo, lo que hace que todo en medio de
ellos sea increíblemente menor.
Cuando actuamos
como saltamontes, los demás nos ven como
saltamontes. Cuando actuamos como creyentes llenos
de fe listos para conquistar en el nombre de Jesús,
así nos ven los demás. No importa todo lo grande
que sea ese obstáculo en tu vida, el Espíritu
Santo que mora en ti, es mucho más poderoso. Tu
Padre en el cielo, es mucho mayor que cualquier
demonio que enfrentes en tu vida. El Rey de reyes y
Señor de señores a cuya imagen fuiste creado, es
el Único Poderoso que vive en ti.
Si vas a
enfrentarte con enemigos al caminar hacia tu
"Tierra Prometida", recuerda las promesas
de Dios en cuanto a los gigantes. No eres un
saltamontes así que no te comportes como tal.
Refleja Su imagen cuando te lleve a través de ese
lugar tan gratificante. Estás destinado para
grandes cosas en Dios. No te conformes con menos.

Oración:
Padre, te pedimos
que nos otorgues una imagen adecuada de nosotros
mismos. Que nos veamos como Tú nos ves. Sabemos que
nos has prometido muchas cosas por las cuales
estamos tan agradecidos. Que nunca seamos presa del
"síndrome del saltamontes" para que
podamos perseguir, conquistar y poseer de acuerdo a
tus estatutos. Toca cada corazón afanado. Cuando tu
Palabra renueve nuestras mentes, permite que la fe
sustituya al miedo que hemos experimentado.
En el nombre de
Jesús,
¡Amén y amén!